Tu sitio no vende porque no le pide nada a quien lo visita
La mayoría de los sitios de negocio informan y se despiden. Cómo elegir una sola acción, repetirla y saber si está funcionando.
La mayoría de los sitios de negocio que revisamos están correctos. Cargan, se ven decentes en el teléfono, el logo está en su lugar y todo lo que dicen es cierto. Y aun así pasan meses sin producir una sola llamada.
Cuando nos piden opinión, el problema casi nunca es el diseño. Es que la página informa y se despide. Cuenta quién eres, qué haces, desde cuándo, y ahí se acaba. Nunca le pide nada a la persona que la está leyendo.
Un folleto no es un vendedor
Un folleto impreso no puede pedir nada: se entrega, se lee y se guarda. Muchos sitios se diseñaron con esa cabeza —trasladar el folleto a la pantalla— y heredaron su límite.
La diferencia es que en tu sitio la persona ya levantó la mano. Te buscó, entró, está leyendo. Es el momento de mayor intención que vas a tener con ella, y dura entre veinte segundos y dos minutos. Si en ese rato no le dices qué sigue, se va, y no hay forma de volver a alcanzarla.
Elige una sola acción
El error que sigue al de no pedir nada es pedir cinco cosas: suscríbete, síguenos, descarga el catálogo, cotiza, llámanos. Cinco opciones no son cinco oportunidades, son una decisión que la persona no tiene ganas de tomar. Casi siempre elige la sexta, que es cerrar la pestaña.
Escoge una acción y que sea la que de verdad te mueve el negocio:
- Si vendes servicios con precio variable, la acción es pedir cotización.
- Si el ciclo es largo y la gente necesita hablar, la acción es abrir una conversación (WhatsApp, normalmente).
- Si vendes en línea, la acción es ver el producto, no "conocer la empresa".
- Si trabajas con cita, la acción es reservar un horario.
Las demás pueden seguir existiendo, pero como enlaces discretos, no como botones del mismo tamaño compitiendo por la atención.
Ponla donde la persona ya decidió
Una sola acción no quiere decir un solo botón. Quiere decir el mismo botón en todos los puntos donde alguien puede terminar de convencerse:
- En lo primero que se ve, sin necesidad de bajar.
- Al terminar de explicar qué haces.
- Después de la prueba —trabajos anteriores, reseñas, clientes—, que es donde más gente se convence.
- Al final de la página, para quien leyó todo.
Es el mismo texto y el mismo destino las cuatro veces. Que se repita no es descuido: cada persona se decide en un punto distinto y ninguna va a regresar a buscar el botón que vio al principio.
Escribe el botón desde el lado de quien lo aprieta
"Enviar", "Más información" y "Contacto" no dicen qué va a pasar. Un botón que sí lo dice baja el miedo a apretarlo:
- Enviar → Pedir mi cotización
- Contacto → Escribirnos por WhatsApp
- Más información → Ver precios y tiempos
Y si la acción implica que alguien te va a contestar, dilo ahí mismo: "te respondemos hoy mismo" vale más que otro párrafo sobre tu trayectoria.
Quita todo lo que se interponga
Cada campo del formulario es una razón para abandonarlo. Si para pedir un presupuesto pides nombre, empresa, RFC, giro, teléfono, correo, presupuesto estimado y "cuéntanos tu proyecto", estás filtrando gente que sí te habría comprado.
Pide lo mínimo para poder contestar —normalmente nombre, una forma de contacto y una línea de contexto— y el resto pregúntalo en la conversación, que es donde no cuesta nada.
Y mide, aunque sea a mano
No necesitas un tablero para saber si esto sirve. Necesitas una cifra al mes:
¿Cuántas personas entraron al sitio y cuántas hicieron la acción?
Si entran 400 y cotizan 2, el problema no es que falte tráfico. Anota el número cada mes en la misma hoja. En cuanto tengas tres meses seguidos vas a ver, sin ambigüedad, si lo que cambiaste sirvió.
Lo que nos gustaría que te llevaras
Antes de rediseñar nada, siéntate diez minutos y contesta una sola pregunta: ¿qué quiero que haga exactamente la persona que entre a mi sitio?
Si no puedes contestarla en una frase, ningún diseño lo va a arreglar. Si sí puedes, ya tienes lo más difícil, y lo que falta es ponerla donde se vea.